Una política exterior feminista

10 enero 2024

En el año 2020, el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (MAEC) del Gobierno de España impulsó el feminismo en su política de acción exterior, al calor de dos hitos de gran envergadura: el 25º aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing y el 20º aniversario de la resolución 1325 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre mujeres, paz y seguridad.

Este compromiso con la política exterior feminista, el MAEC lo está implementando mediante un enfoque transformador, un liderazgo comprometido, la participación inclusiva y el fomento de alianzas, el reconocimiento de la interseccionalidad y la diversidad y la adaptación de las embajadas españolas a esta nueva forma de enfocar la política exterior. 

Esta manera de entender la diplomacia llega en un momento pertinente porque, pese a los avances experimentados, los datos atestiguan que todavía persisten flagrantes desigualdades entre mujeres y hombres, y que nos encontramos muy lejos de la erradicación de la violencia de género. Según ONU Mujeres, 750 millones de mujeres y niñas en el mundo se casaron antes de cumplir dieciocho años, 200 millones han sido mutiladas genitalmente, una de cada tres ha sufrido alguna forma de violencia de género y en 49 países no existen leyes que protejan a las mujeres de esta violencia.

Así mismo, cada día mueren, de media, 500 mujeres y niñas en complicaciones durante el embarazo y el parto en contextos de emergencia. El 60% de las muertes maternas que se pueden prevenir se dan en entornos de conflicto, desplazamiento y/o desastre natural. Únicamente el 13% de las personas propietarias de tierra son mujeres y, además, éstas tienen un 27% más de posibilidad que los hombres de padecer inseguridad alimentaria. 

En este contexto, los retos y desafíos que tenemos son grandes y necesarios, y la acción exterior con perspectiva feminista juega un papel imprescindible para continuar avanzando en las metas fijadas, especialmente en la Agenda 2030. Esos retos los podemos resumir en: conquistar y afianzar los derechos humanos de mujeres y niñas en todo el mundo, la paz y la seguridad como ámbitos esenciales, la erradicación de todas las formas de violencia de género, el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, su participación en la toma de decisiones, la justicia y el empoderamiento económico, y la transversalización real de la igualdad entre mujeres y hombres en todas las esferas de la vida. 

En resumen, la cooperación feminista constituye la piedra angular que nos permite contribuir a hacer realidad un mundo más justo, en el que mujeres y hombres sean cada vez más iguales y, además, favorece la coherencia de políticas públicas, otro de los grandes retos de la solidaridad internacional.